Impacto de la Ola de Calor en el Deporte: Jugadores y Aficionados
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El Reino Unido enfrentó una ola de calor sin precedentes, con temperaturas de junio a punto de romper el récord existente de 35,6 °C establecido en 1976. Los meteorólogos pronosticaron que las temperaturas podrían alcanzar los 38 °C y 39 °C en varias regiones. El Met Office emitió una rara alerta roja por calor extremo en partes de Inglaterra y Gales desde las 09:00 BST del miércoles hasta las 21:00 del jueves, abarcando Londres, Cardiff, el suroeste y sureste, las Midlands y el este de Inglaterra. Este nivel de alerta más alto indica un riesgo de enfermedades graves y una significativa interrupción del tráfico.
Los efectos de la ola de calor en los deportes fueron evidentes, particularmente en tenis, críquet y carreras de caballos. Dos grandes eventos de tenis, las rondas de clasificación para Wimbledon y el Eastbourne Open, se llevaron a cabo en medio de temperaturas en aumento. La ATP había implementado una regla de calor extremo que entrará en vigor en la temporada de 2026, lo que permite a los jugadores tomar un descanso de 10 minutos para refrescarse si la Temperatura del Globo de Bulbo Húmedo (WBGT) supera los 30,1 °C durante los partidos. Esta regla se basó en incidentes anteriores, como el clamor durante el Masters de Shanghái, cuando el jugador danés Holger Rune planteó preocupaciones sobre la seguridad de los jugadores en medio del calor extremo.
La WTA había tenido reglas similares durante más de 30 años. La Lawn Tennis Association aconsejó a los aficionados que permanecieran hidratados y proporcionó mensajes de seguridad adicionales a través de pantallas grandes y anuncios. Se ofrecieron estaciones de agua, y se aumentaron las rotaciones del personal para garantizar la seguridad de los jugadores.
En críquet, la Copa del Mundo T20 femenino continuó, mientras que el equipo masculino de Inglaterra se preparaba para su tercer test contra Nueva Zelanda que comenzaría el jueves. Otras partidas presentaron a Escocia e Irlanda jugando por separado en Bristol. Se esperaban multitudes con más de 5.000 asistentes, pero el número de espectadores disminuyó significativamente debido al calor, con el cierre de escuelas en la zona que llevó a que más de 2.000 niños no asistieran a los partidos. Las medidas de seguridad para los espectadores incluyeron ceremonias de banderas acortadas y pausas adicionales para bebidas, según la guía de la ECB, aunque los árbitros podrían suspender los juegos si las condiciones se volvían peligrosas.
En las carreras de caballos, ya se habían cancelado cuatro eventos — en Worcester, Salisbury, Kempton y Ffos Las — debido a los protocolos de calor excesivo de la British Horseracing Authority, que exige que cualquier pista dentro de una zona de advertencia roja sea cancelada.
La frecuencia de eventos climáticos extremos, incluyendo olas de calor, se ha asociado con el cambio climático. El Dr. Alan Dangour del Wellcome Trust afirmó que la creciente ocurrencia de tales eventos pone en peligro tanto el deporte de élite como el de base, poniendo en riesgo tanto a jugadores como a aficionados. Subrayó la necesidad urgente de reconocer cómo el cambio climático afecta la participación y el disfrute de los deportes.
Fuente: bbc.co.uk.